domingo, 9 de octubre de 2011

El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una. Pero aunque se parezcan los miedos son tan personales y tan diferentes como pueden serlo  todas las familias del mundo. Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño. Miedo son los que uno aprende a ir conviviendo. Hay miedos hechos de inseguridades. Miedo a quedarnos atrás. Miedo a no ser lo que soñamos. A no dar la talla. Miedo a que nadie entienda lo que queremos ser.  Hay miedos que nos va dejando la conciencia, el miedo a ser culpables a lo que les pasa a los demás. Y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido.  Como el miedo a la muerte, a que alguien a quien  queremos desaparezca.                                  
Hoy he oído en la radio que la felicidad es la ausencia del miedo. Y entonces me he dado cuenta de que últimamente ya no tengo miedo...
Librarse del miedo es como quitarse la ropa delante de alguien. A veces cuesta  pero cuando empiezas lo único que tienes que hacer es seguir, sin dudar y de repente te das cuenta de que el miedo ya no te pertenece. Ha desaparecido como esa ropa que un día dejas de usar.